La Asociación Civil Centro para el Desarrollo Local, tiene como misión "Ampliar las libertades de las personas en contexto de pobreza, desarrollando un modelo de política social que les facilite desplegar sus competencias y fortalecer sus comunidades".
Trabajamos con todos los habitantes de una comunidad ofreciendo capacitaciones a medida para cada grupo por edad y/o intereses. Buscamos que cada persona, desde el lugar en que se encuentre, dé un paso hacia arriba y adelante en su calidad de vida. Brindamos educación y capacitación en distintos campos:
La superación de la pobreza e indigencia debe ser un tema central en toda política de estado. Asumimos que, cuando un gobierno define el modelo económico a aplicar, lo hace porque supone que es el más adecuado para hacer felices a los ciudadanos que gobierna. El desarrollo humano es un fin en el que muchos coincidimos.
Para la superación de la de pobreza e indigencia se deben encontrar soluciones de fondo en la aplicación de políticas públicas que promuevan el crecimiento, favorezcan el desarrollo económico y la formación de capital humano.
Sin embargo, hay acciones surgidas de la iniciativa privada al operar en zonas pequeñas o hacia públicos específicos que hacen su aporte en la lucha contra la pobreza y, en muchos casos, pueden ser predecesoras de políticas de estado con potencial de ser replicadas a escala nacional.
La dinámica de las organizaciones sociales, al trabajar sin la burocracia necesaria en el estado y en pequeñas escalas, hace posible que sus acciones sean innovadoras aunque, a la vez, estas mismas características les demanda tener en cuenta el cambio de escala que se requiere para la aplicación de sus programas en políticas de estado.
Queremos generar modelos de política pública replicables a partir de programas diseñados, probados y ajustados en un territorio particular como lo es el Barrio Las Tunas, Tigre, Provincia de Buenos Aires.
Allí trabajamos desde el 2003 con el doble propósito de aportar al desarrollo concreto de los vecinos del barrio y generar un modelo de política social replicable en otros lugares. Lo hacemos trabajando junto a vecinos, empresas y al estado local.
En el 2007 aportamos algunos de nuestros programas a organizaciones que trabajan en Formosa y Misiones y en 2008 estamos dando los primeros pasos trabajando en Pilar, Provincia de Buenos Aires.
Las personas que viven mucho tiempo en situación de pobreza están condicionadas por vivir sometidas a una serie de fuerzas externas que presionan sobre ellas (viviendas inadecuadas; falta de alimentos; ropa; inseguridad; difícil acceso a la salud y educación; empleos de baja calificación; otros). Estos condicionamientos muchas veces hacen actuar a quienes los padecen bajo el esquema de "acción – reacción", sin mediar un espacio para la reflexión y la decisión. ¡No por ello están determinados! . Cuentan con algo propio y original que les permite, en la medida que se conectan con la posibilidad de confiar en sí mismos, ser sujetos de su propia vida.
Nuestro foco está puesto en ampliar el espacio de libertad y responsabilidad individual. Creemos en la libertad de las personas y en la necesidad de facilitar que amplíen sus niveles de autonomía. Para ello sostenemos que, en principio, nadie debe hacer lo que el individuo puede hacer por sí mismo; el organismo mayor no debe reemplazar al menor, sólo debe hacer por él lo que no puede por sí.
Confiamos en que el anhelo por progresar, por querer “vivir mejor”, “tener iniciativas” es inherente a la persona. Este impulso vital de crecer es el impulso mismo de auto trascendencia que, en caso de no desarrollarse hace que las personas no se “queden” en el nivel en que están sino que decrezcan perdiendo las capacidades adquiridas.
Somos sujetos en relación. Somos por un lado personas individuales, completos en uno mismo y al mismo tiempo, somos parte de un todo mayor. Somos un “todo/parte” donde ser todo y ser parte no se excluyen entre sí, se complementan. Solo siendo uno mismo sujeto de las propias decisiones fundamentales, uno puede ser parte lúcida de un todo mayor como la propia familia, una organización barrial, una comunidad religiosa, un partido político, sindicato o lo que sea.
Creemos en los anhelos de crecimiento y comunión que habitan en todos los seres humanos. Para desarrollarlos consideramos que es clave que las personas puedan elegir libremente los caminos que les permitan sentirse (así, subjetivamente) realizados y al mismo tiempo, desarrollando las propias capacidades que descubren en sí mismos.
Reconocemos y nos alegra la belleza de las diferencias. Todos somos “iguales ante la ley” e iguales en dignidad. Pero esta igualdad se descubre reconociendo las diferencias entre unos y otros, experiencia que llena de luces la convivencia humana. No somos un colectivo homogéneo y gris; el género, las edades, las culturas, las opciones, dentro de un marco de convivencia multicultural y multicolor, nos permiten convivir aprendiendo y gozando unos de otros, en tensión también, ya que es fruto de las decisiones que podemos tomar y no surge de una simple espontaneidad.
Creemos en la solidaridad voluntaria. No somos seres aislados, estamos “sol-dados” unos con otros. Tenemos un destino común. Por eso apostamos a que una sociedad con lugar para todos es posible. Promovemos con nuestro trabajo a distribuir las oportunidades que permitirán que cada día más personas sean productores de bienes.